Un matrimonio que nunca termina de asentarse, pero que encaja a la perfección, como un vino tinto exquisito que marida de maravilla con tamarindo y sal.
Un amor que ya no es solo dulzura, sino apoyo mutuo incluso en los momentos de debilidad. Celos que no destruyen. Disculpas sin vergüenza. Elegirse una y otra vez, incluso en medio de las discusiones diarias.
Una dama de la alta sociedad y su esposa campesina, mundos diferentes, pero nadie la comprende mejor que la persona más diferente a ella. Su amor no es suave. Es ardiente, obstinado e intensamente apasionado.
Se aman como adultas que se conocen de verdad, discuten como niñas de preescolar y se reconcilian con una ternura que parece eterna. Y se aman tan abiertamente que jamás han pensado en ocultarlo.